Nombre y composición
Al principio figuran el nombre comercial, la DCI y la composición: el principio activo y los excipientes. Los excipientes importan si sueles tener alergias.
Guía independiente sobre el uso seguro de los medicamentos. No es una organización médica ni una farmacia, no sustituye la consulta con el médico o el farmacéutico y no guarda relación con el sitio anterior de este dominio; no vendemos ni recetamos medicamentos.
Prospecto
El prospecto es el documento principal que recibes junto con un medicamento. Está escrito de forma densa y no siempre sencilla, pero tiene una lógica clara: las secciones van siempre en el mismo orden. Aquí explicamos dónde buscar cada cosa, en qué se diferencian las formas farmacéuticas y por qué algunos medicamentos solo se dispensan con receta. Cómo usar el medicamento lo determinan el médico y el propio prospecto, no esta guía.
No hace falta aprenderse el prospecto. Basta con saber en qué sección buscar la respuesta y releerla cada vez que te receten algo nuevo.
Cómo se organiza esta sección: explicamos la estructura del prospecto y del envase en general, sin ejemplos de medicamentos concretos, pautas ni indicaciones. El objetivo es que encuentres tú mismo la sección que necesitas y llegues al médico o al farmacéutico con una pregunta precisa.
Las secciones se repiten de un medicamento a otro, y uno se acostumbra pronto a su orden.
Al principio figuran el nombre comercial, la DCI y la composición: el principio activo y los excipientes. Los excipientes importan si sueles tener alergias.
Esta sección enumera las situaciones en las que se usa el medicamento. No significa que sea adecuado para ti: eso lo decide el médico.
Aquí se indica quién no debe usar el medicamento y cuándo hace falta especial precaución. Si te reconoces, díselo al médico.
Describe cómo y cuándo se usa el medicamento. Sigue la prescripción del médico y esta sección; si no coinciden, pregunta al médico en lugar de decidir tú.
La lista de posibles reacciones adversas. Es larga no porque todo vaya a ocurrir, sino porque recoge todas las reacciones conocidas.
Explica cómo se combina el medicamento con otros fármacos, con la comida y con el alcohol. Un motivo más para contar al médico todo lo que tomas.
Hacia el final se indican la temperatura, la protección frente a la luz y la humedad y la caducidad. Conviene releer estas líneas al guardar el medicamento.
La forma influye en cómo se conserva el medicamento y durante cuánto tiempo puede usarse.
Forma sólida, casi siempre en blíster. El blíster protege de la humedad, así que es mejor dejarlos en él y no pasarlos a un bote.
La cubierta de la cápsula es sensible al calor y la humedad. Solo se pueden abrir si el prospecto o el médico lo permiten.
Una vez abiertas, las formas líquidas suelen tener su propio plazo de uso. El frasco se cierra bien y el contenido se mide con el dosificador que incluye el envase.
El tubo se cierra justo después de usarlo y no se toca la boquilla con los dedos. Si la pomada se ha separado o huele distinto, enséñasela al farmacéutico.
Las gotas para ojos, oídos y nariz son especialmente vulnerables a la contaminación una vez abiertas. La punta del frasco no debe tocar la piel, y el plazo tras la apertura se comprueba en el prospecto.
Todos los envases indican las condiciones de dispensación.
Estos medicamentos solo se venden con receta del médico, porque su uso requiere valorar el estado de la persona y el seguimiento de un profesional.
Que no haga falta receta no significa que el medicamento sea inocuo ni que sirva para todos. También tiene contraindicaciones e interacciones, y ante cualquier duda conviene preguntar al farmacéutico.
La receta es válida durante un tiempo limitado. Si no has llegado a usarla, pide una nueva al médico en lugar de buscar la forma de prescindir de ella.
Temas por grupos: prospecto y envase, conservación, situaciones especiales y seguridad. Aquí está también el catálogo de artículos.
Preguntas que conviene hacer al médico cuando receta, al farmacéutico en la farmacia y si aparece una reacción.
Palabras del envase y del prospecto: DCI, nombre comercial, forma farmacéutica, lote, contraindicaciones.
La información es válida a la fecha de elaboración. Las normas sobre medicamentos, los requisitos de etiquetado y el procedimiento para notificar reacciones adversas pueden cambiar: consulta siempre el prospecto del medicamento concreto y aclara los detalles con tu médico o farmacéutico.